viernes, 7 de agosto de 2009

1° Lugar: 21 Gramos


Pais: Estados Unidos, 2003
Duración: 125 minutos
Clasificación: C
Elenco: Sean Penn, Benicio Del Toro, Naomi Watts, Charlotte Gainsbourg, Danny Huston, Clea DuVall, Marc Musso
Director: Alejandro González Iñárritu
Productores: Alejandro González Iñárritu, Robert Salerno
Guión: Guillermo Arriaga
Fotografía: Rodrigo Prieto
Música: Gustavo Santaolalla
Distribuidor: Focus Features

Por Jorge Ávila Andrade Con Alejandro González Iñárritu ocurrió lo que no debería de pasar con los buenos cineastas mexicanos, o por lo menos lo que no debería pasar así: es tan grande el nivel de su talento que el paso más lógico es ir a Hollywood a probar suerte, de la misma forma que lo han hecho Alfonso Cuarón, Guillermo Del Toro o Luis Mandoki. A raíz del extraordinario éxito tanto de taquilla como de crítica que tuvo con Amores Perros, “el negro” – como se le conoce a Iñárritu en el medio – se tomó las cosas con calma para planear bien su siguiente película. Y el resultado no pudo haber sido mejor.
21 Gramos (21 Grams, 2003) es una película poderosa, emotiva y profundamente humana que muestra como, aún dentro de la tragedia, existe una luz de esperanza para cualquiera, esperanza de brindarle un significado a la propia existencia. Apoyado por casi el mismo equipo que realizó Amores Perros (Guillermo Arriaga en el guión, Rodrigo Prieto en la fotografía, Gustavo Santaolalla en la partitura, Martín Hernández en el sonido), más una tercia de actores de primer nivel, Iñárritu logra uno de los mejores filmes del año.
Con una interesante estructura narrativa, el filme presenta la historia de Paul (Sean Penn), profesor de matemáticas y fumador empedernido que está en espera de un donador para recibir un trasplante de corazón que lo mantenga con vida. Mientras tanto, tiene que lidiar con un matrimonio a punto de romperse por el empecinamiento de su esposa en tener un hijo, siendo que tiempo atrás abortó por razones no muy válidas.
Por otro lado está Jack (Benicio Del Toro), ex convicto convertido al cristianismo que ahora se dedica en cuerpo y alma a tratar de llevar su vida de una mejor forma, al tiempo que tiene que seguir soportando algunos fantasmas de su pasado, sobre todo en el ámbito familiar. Finalmente se encuentra Cristina, atractiva ama de casa que sufre repentinamente la pérdida de su esposo y sus dos pequeñas hijas, lo que la lleva a caer en una profunda depresión que se traduce en drogas y un total abandono a su persona. Estos tres personajes son unidos por un trágico evento que desembocará en situaciones emocionalmente muy duras que les harán recapacitar sobre sus propias vidas.
La estructura narrativa utilizada por Iñárritu puede llegar a confundir a un público acostumbrado a dejar el cerebro en la taquilla de las cintas típicas del mercantilismo hollywoodense. Con saltos hacia delante y hacia atrás en el tiempo (flashbacks y forwards), el “caótico” inicio del filme se convierte en un rompecabezas emocional que el cinéfilo debe ir armando en su cabeza para comprender la magnitud de las historias de cada uno de los personajes. Aquí sobresale el trabajo del editor, Stephen Mirrione, quien junto con el fotógrafo, Rodrigo Prieto, logra crear una atmósfera fría, gris (muy en el estilo de Amores Perros) que va cambiando conforme las vivencias de los personajes.
Iñárritu logrea crear un ambiente dramático – y arriesgado - que ya quisieran poder lograr cineastas con mucho mayor experiencia, lo que habla de la profunda honestidad y seriedad con la que el ex locutor y director creativo de Televisa aborda cada uno de sus proyectos. Prueba de que no tiene miedo de experimentar es su extraordinario corto realizado para la cinta 11 de Septiembre (September 11, 2003), en donde utiliza básicamente el sonido y la imaginación del espectador para transmitir un poco de las emociones de un evento catastrófico como los ocurridos hace poco mas de dos años en Nueva York.
Pero el verdadero punto fuerte del filme radica en la extraordinaria actuación de sus tres estrellas. Sean Penn logra una de las mejores interpretaciones de su vida, y una de las dos mejores del año (la otra es la de Río Místico, de Clint Eastwood). En un dechado de actuación, Penn va bordando sutilmente a su personaje, siendo totalmente creíble y convincente como un hombre enfermo a punto de morir que recibe una segunda oportunidad de manos de un extraño.
Del toro, por su parte, también logra transmitir cabalmente toda la angustia y el sentimiento de culpa que embarga a alguien que ha entregado su vida a Cristo y se siente “traicionado” por éste. Sin embargo, la más grande y agradable sorpresa corresponde a la bella Naomi Watts, quien logra la mejor actuación de su vida hasta el momento. Por momentos tierna, resentida, deprimida, alegre o culpable, Watts llena la pantalla de una energía emocional pocas veces vista en tiempos recientes. No solo demuestra que es una mujer hermosa, sino que bien dirigida puede ser una impresionante actriz.
Aquí cabe decir que el mayor acierto de Iñárritu es precisamente el ser un gran director de escena, pues siempre saca lo mejor y más profundo del talento de sus actores para lograr escenas de un gran realismo y dramatismo, como ya lo había hecho desde su debut con estrellas como Gael García Bernal y Emilio Echevarría.
Los 21 gramos del título se refieren al peso que todos y cada uno de los seres humanos perdemos en el momento de morir, y se presta – como bien lo hacen las frases publicitarias del filme – para equiparar la vida (o lo que sostiene a ésta) con elementos tan cotidianos como una barra de chocolate o un colibrí. A partir de éste concepto, Iñárritu y Arriaga crean una historia trepidante, poderosa y, como mencioné al principio, profundamente humana.
No es una película de la que uno salga bien librado, pues lo elaborado e intensamente emotivo de la historia y sus actuaciones de antología, dejarán pensando al espectador mucho tiempo después de haber terminado la proyección. Y nos deja pensando en cosas profundas que tiene que ver con nuestras propias vidas y lo que hemos hecho de ellas, así como del poder infinito que puede otorgar el saber pedir y otorgar perdón. Quizá no sea la obra maestra de Iñárritu, pero se acerca mucho a ello.


Frases


  • "21 gramos es el peso de un alma, tal vez el de un ruiseñor"

  • "¿Cuántas vidas vívimos? ¿Cuántas veces morimos? Dicen que todos perdemos 21 gramos en el momento exacto de la muerte, todos. ¿Cuánto cabe en 21 gramos? ¿Cuánto se pierde? ¿Cuándo perdemos 21 gramos? ¿Cuándo se va con ellos? ¿Cuándo se gana? ¿Cuándo... se gana? 21 gramos el peso de 5 monedas de 5 centavos, el peso de un colibrí, de una chocolatina. ¿Cuánto pesan 21 gramos?"

  • "La vida debe continuar: con dios o sin dios".

  • "No debes tener miedo, tengo buen corazón".

  • "Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan..."

  • "Asi que esto es la sala de espera de la muerte...estos ridículos tubos...estas agujas que me hinchan los brazos...¿qué hago yo en este club de pre-cadáveres?...¿qué tengo que ver con ellos?...ya no se cuándo empezó nada de esto, ni cuando acabará...¿quién será el primero en perder la vida?...¿él, que está en coma? o ¿yo?..."

  • "La tierra giró para acercarnos, giró sobre sí misma y en nosotros, hasta juntarnos por fin en este sueño".

Conclusión: ES LA MEJOR PELICULA DE LA VIDA!